Google+
pasionistas

Hermanas de la Cruz y Pasión ( Hermanas Pasionistas)

Nuestra Comunidad Pasionista en Australia

“Nunca antes había conocido a una Hermana Pasionista” es generalmente la respuesta que recibimos cuando conocemos a alguien nuevo. Esto no sorprende, ya que nuestra presencia en Melbourne es tanto pequeña (somos tres en comunidad) como reciente. Hemos estado presentes en Endeavour Hill desde 2007 donde estamos involucradas en lo pastoral junto con los pasionistas de la parroquia de San Pablo Apóstol y también en el centro de retiros Holy Cross (Santa Cruz) en Templestowe.

Como muchas congregaciones en Australia, somos pequeños grupos de mujeres apostólicas comprometidas a hacer la diferencia por el bien del Evangelio. Nuestras raíces como congregación se remontan a Manchester 1852, con una joven inglesa convertida al catolicismo llamada Elizabeth Prout. Elizabeth vio las necesidades de su tiempo, en particular la de los pobres en la zona industrial del norte de Inglaterra donde ella, junto con un pequeño grupo de compañeras, compartían la compasión y el amor de Cristo.

Elizabeth hubiera tenido 21 años cuando Santa María Mackilopp, la primera santa australiana nació, a pesar de eso, las dos mujeres hubieran sido almas gemelas ya que ambas compartían la pasión por la necesidad de los pobres y excluidos.

Elizabeth creó una Congregación dedicada a proveer educación y hospedaje seguro para las jóvenes que estaban trabajando en las fábricas de Manchester y sus alrededores. Al fundar su Congregación, se enfrentó con varios obstáculos: ni hablar de las críticas del clero; pero con fe, decisión, y el apoyo de los pasionistas, perseveró contra la adversidad. En los últimos tiempos, nuestro ministerio ha sido mas diverso, y nuestro carisma encuentra su expresión en el compromiso con la Justicia, Paz e Integridad de la Creación.

A través de una variedad de ministerios, las Hermanas se esmeran por vivir la misión corporativa de la Congregación, para así ser profetas del Misterio Pascual en medio de los sufrimientos del mundo, siendo testigos del amor de Dios que es: reconciliador, ofrece el perdón y es compasivo. Todo esto: de un modo que el mundo pueda comprender. Nuestra presencia acá en Australia, ha ampliado nuestros horizontes, y nos ha brindado el privilegio de conocer gente de diferentes culturas y nacionalidades. Rezamos por ser abiertas y estar alertas a las necesidades de nuestro tiempo y que podamos continuar dando respuesta junto con todas las personas a quienes se les ha confiado ser portadores de la Buena Noticia.

Mi camino:

Ser hermana de la Cruz y Pasión, sigue siendo un desafío y privilegio. Mi vocación tiene sus raíces en mi familia católica irlandesa. Me crié en Co Ferry, en el sudeste de Irlanda , una parte del país muy penetrado por la espiritualidad Celta, donde teníamos una fuerte percepción de la presencia de Dios, especialmente en la naturaleza.

La educación secundaria no estaba al alcance de todos en zonas rurales, así que asistí a un colegio de pupilas de las Hermanas de la Cruz y Pasión. Posiblemente esta decisión fue la más significativa que tomaron mis padres. Fue así que conocí a las Hermanas de la Cruz y Pasión y fui inspirada por su compromiso y humanidad.

Cuando terminé el colegio y debía tomar una decisión para mi futuro, sentí que debía darle una oportunidad a la vida religiosa. Mis padres me apoyaron, pero uno de mis hermanos que estaba recién casado, pensó que estaba eligiendo ¡una opción fácil! No permití que esto interfiriera en mi decisión. Sentía que Dios me llamaba a dedicar mi vida a esto y me sentía atraída por las Hermanas. Parecían tan humanas y sensatas, a pesar de que eran tan diferentes entre sí, había algo que tenían en común que me llamaba, y yo quería ser parte de eso. Luego supe que esto era el carisma de la Congregación basada en el amor y compasión de Jesús y Su preocupación por todos, pero especialmente por los pobres y desvalidos.

Mi camino como Hermana de la Cruz y Pasión me ha dado muchísimas oportunidades y desafíos para servir en varios ministerios y vivir en comunidad. Luego del Noviciado y la profesión de votos, me capacité para enseñar y ejercí por varios años. El colegio donde trabajaba cerró, debido a la reorganización de las escuelas católicas y ahí fue cuando redirigí mi trabajo hacia el Trabajo Social. Esta capacitación, junto con la oportunidad de trabajar como Trabajadora Social, me ayudó a hacer introspección con respecto a la lucha de la gente en tantos temas de su vida en varias ciudades inglesas. Las dos ramas de mi capacitación, fueron invalorables al momento de vivir diferentes situaciones y me ayudaron a adaptarme a varios cambios y desafíos a medida que era convocada a diferentes ministerios de servicio, incluyendo ser capellana en hospitales y prisiones.

Antes de venir a Australia, trabajé en un Hospicio por doce años lo que fue una experiencia sorprendente. Trabajar con gente que está al final de sus días, fue tan inspirador como desafiante. El Hospicio era un lugar de aprendizaje, un lugar de buen humor y divertimento, un lugar de “stress”, tristeza y enojo algunos días, pero por lo general un lugar de vida, donde los mas mínimos gestos eran valorados y donde la persona era lo esencial hasta el último segundo de sus vidas.

Mi camino como Hermana de la Cruz y Pasión, ha sido generador de vida y muy plenificador. Continúa siendo así acá en Australia donde tengo el privilegio de hacer trabajo pastoral en la zona multicultural de Endeavour Hills y además, siendo parte de equipo de retiros de los pasionistas en Holy Cross (Santa Cruz). He visto muchos cambios en la sociedad, en la iglesia y en la vida religiosa pero, a través de todos estos cambios, los valores esenciales del Evangelio nos siguen inspirando y desafiando a dar respuestas a las necesidades de la gente: aquellos que tratan de vivir sus vidas acorde a los valores cristianos. Juntas, tratamos de dar respuesta a las necesidades y desafíos de nuestro tiempo, así como lo hiciera Elizabeth Prout, nuestra fundadora, a mediados del Siglo XIX cuando fundó la Congregación. Hay muchas maneras en que el carisma de las Hermanas puede continuar en el Siglo XXI en la vida de hombres y mujeres quienes, inspirados por el Evangelio, dan respuesta a temas relacionados con la justicia y necesidades de la gente en estos tiempos.

Recientemente, hemos estado respondiendo al llamado de algunas mujeres en Vietnam que tienen interés en explorar nuestro modo de vida, y personalmente me siento privilegiada de haber sido parte de ese caminar. Se ha sembrado una semilla que esperamos germine. Esta aventura es señal de que en la vida religiosa, estamos llamadas a ser abiertas a lo inesperado, y también a acompañar vida nueva donde podamos. Estamos llamadas a esto a pesar de que estamos envejeciendo. ¿Qué mejor momento para compartir la sabiduría que hemos adquirido en el camino y ser parte de nutrir algo que jamás veremos?

La Vida religiosa esta llamada a la fe; a tener esperanza y amar, es un llamado a poner a Cristo en el centro y a trabajar por una sociedad más justa y equitativa para que la gente pueda vivir con la dignidad que merece.

Tengo la esperanza de que la gente que lea esta página, se sienta inspirada a ser ellos mismos; sea fiel a los dones recibidos para desarrollar, que puedan descubrir el llamado de Dios y responder con generosidad.

Para mas información, contactar a Bridget: bridget.64@gmail.com

Leave a Comment

By continuing to use the site, you agree to the use of cookies. more information

The cookie settings on this website are set to "allow cookies" to give you the best browsing experience possible. If you continue to use this website without changing your cookie settings or you click "Accept" below then you are consenting to this.

Close