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La Familia Pasionista

Perú
Haciendo un poco de memoria histórica, las Hermanas Pasionistas están en el Perú desde 1977, con experiencias de comunidades insertas. Tuvimos presencia en Ica, San José de los Molinos por cinco años. En la actualidad somos tres comunidades insertas en pueblos jóvenes en los Conos de Lima
Nuestra relación de cercanía con la gente por medio de la pastoral de promoción humana y social junto a una pastoral catequética ha ido creando lazos de comunión con nuestro Carisma y Espiritualidad. Semilla que plantando en campo fértil ha tenido tiempo de crecer y germinar.

La inquietud de agruparnos surgió en la celebración de los 25 años de presencia de las Hermanas en el Perú. El encuentro de personas diversas que colaboraban en la misión, el verse numerosas y con inquietudes similares, unidas por un mismo carisma, gatillo el deseo de unirse como una gran familia.

Hoy podemos constatar junto a nuestras comunidades personas que se sienten  llamadas a unirse y formar una Familia con una espiritualidad propia.  Iniciamos oficialmente este caminar el año 2005 con una primera convocatoria. Desde esa fecha nos reunimos en encuentros de formación, talleres de espiritualidad y para la celebración del 21 de noviembre.

Hoy podemos decir que estamos más organizadas con un equipo de coordinación de la Familia Pasionista del Perú con quienes preparamos los encuentros y mantenemos jornadas de reflexión.

El gran objetivo planteado por la Familia Pasionista y visto como una necesitad también es que la Espiritualidad Pasionista desde el contexto de JPIC sea asumida y vivida en sus familias, lugares de trabajo y de misión. Así se ayudará a tener un mundo más humano, justo y solidario.

Argentina

Desde 1995 venimos haciendo un camino de formación y crecimiento como Familia Pasionista. Un camino de encuentros y retiros, tanto a nivel local de cada comunidad como ampliados, cuando nos reunimos todas y todos para compartir y celebrar. Esto quiere decir que vienen de Zárate, Campana, Rincón de Milberg, Boulogne, Vicente López, Capital y – la más reciente y joven: Corrientes.

La Familia Pasionista está conformada por laicos y laicas vinculados a nuestras comunidades que comparten nuestra espiritualidad y misión. A partir de la experiencia, hemos acordado un cronograma con fechas estables para cada año:
un retiro a comienzos de año; el Mes de la Cruz que generalmente implica encuentros a nivel local con fichas preparadas por el Equipo de Familia Pasionista, y que culminamos con una jornada en la que nos juntamos todas y todos en un día de encuentro y celebración alrededor de la Fiesta de San Pablo de la Cruz.

Además, cada dos años tenemos un espacio de encuentro con los Padres Pasionistas.

Actualmente nuestro Equipo de Familia Pasionista está integrado por 3 hermanas y 4 laicas. Durante los últimos 3 años hemos ido desarrollando los temas de JPIC y durante el mes de mayo tuvimos la visita de Jesús María Aristín cp, quien visitó todas las comunidades que culminó en un hermoso encuentro de ambas Familias

Pasionistas -de las hermanas y de los misioneros pasionistas- que fortaleció nuestro caminar y compromiso con JPIC, como nueva forma de vivir la espiritualidad pasionista hoy.

Nuestro desafío actual es consolidar un grupo de laicos que sean protagonistas, compartiendo el carisma, participando en nuestra misión ya sea de forma permanente o por tiempo a determinar y que sean agentes multiplicadores.

Chile

Nos encontramos laicos y religiosos como una comunidad de hermanos y hermanas en la fe para contemplar juntos a Cristo en la cruz y de esta manera animarnos a ser testigos, en nuestra vida diaria, de la fuerza que nos viene de la cruz. Nos definimos como hombres y mujeres cristianos quienes tratan de vivir la Memoria de la Pasión, anunciando y comprendiendo la vida desde una perspectiva pascual, valorando lo que es positivo y dando sentido al dolor, enfermedad, soledad y muerte como fuentes de vida nueva.

Nos sentimos familia porque tenemos un propósito común: mirar y vivir la vida desde una perspectiva pascual. Nos sentimos identificados con las palabras de San Pablo de la Cruz: “La Pasión de Jesús es la obra más maravillosa del amor de Dios”.

Varios de los laicos que forman parte de la Familia Pasionista conocen la Espiritualidad por el trabajo pastoral, por los retiros o conferencias, o por el trabajo de las religiosas en las poblaciones de Santiago o los lugares rurales de Chile.   A pesar de las distancias entre nosotros, de las distintas culturas y niveles sociales, de la variedad de trabajo y actividades de cada uno, cuando estamos juntos nos sentimos una verdadera familia.   No hay diferencias cuando compartimos el amor del Padre y la esperanza que nos da el poder vivir el Misterio Pascual.   Todos tenemos cruces, pero nos sentimos animados a caminar el mismo camino en fe y con esperanza.

Como en cualquiera familia, respetamos el tiempo que cada uno puede dedicar a su comunidad ya que todos tenemos responsabilidades con nuestras familias, trabajo o estudios, sobre todo que vivimos en una sociedad tan competitiva que nos demanda tiempo.   Por esta razón valoramos las comunidades como espacios que nos recuerdan siempre de las cosas importantes de la vida.   Hemos aprendido que cada miembro de la Familia Pasionista es único y como tal nos enseña cómo transformar la oscuridad en luz, y todo lo que nos complica en posibilidad de nueva vida.

La Familia Pasionista trata de dar a conocer la Espiritualidad Pasionista a través de los retiros de Getsemaní, y Pentecostés.   Luego ofrecemos la posibilidad de otro fin de semana para vivir el Retiro Emaús, donde, como Pasionistas, buscamos una manera de responder a nuestra llamada como laicos a comprometernos con un apostolado.   Damos mucha importancia a las comunidades que se forman después de los retiros porque dan la posibilidad , además de seguir creciendo, de ayudar con los trabajos que hacen las hermanas entre los marginados.   Uno de estos proyectos es “Un techo para Chile” cuando las comunidades se comprometen a sacar algunas familias que viven en los campamentos y construirlos una casa sencilla.

Nos juntamos todos para ciertas ocasiones como la Eucaristía, el retiro del Viernes Santo y el Vía Crucis, un bingo anual para reunir fondos para los retiros y el congreso de la Familia Pasionista que se celebra cerca de la fecha de San Pablo de la Cruz todos los años.

Como comunidades queremos comprometernos con JPIC, como una nueva manera de vivir la Espiritualidad Pasionista y así soñar con un futuro  donde más personas pueden encontrar la felicidad, transformando su dolor en esperanza.

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