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Nuestro Apostolado

300px-ElizabethProut1Desde los primeros tiempos de la historia Congregacional, siempre su misión siempre fue llegar a los que sufren. Inspiradas e identificadas con Jesús que sufrió en la Cruz y luego surgió triunfante del sepulcro, las hermanas siempre buscaron llevar el consuelo y la esperanza a todas aquellas personas que sufrían la pobreza, la enfermedad, la exclusión social, la falta de educación y una baja autoestima. En los comienzos vivieron en las ciudades industriales de Inglaterra y Escocia trabajando en colegios para chicos pobres, enseñando a las mujeres obreras como manejarse en su propia casa,  acogiéndolas  en pensionados, visitando las familias más pobres y formando a todos y todas en la fe católica.

Al  considerarse la educación como una forma de combatir la ignorancia y empoderar a los pobres, pronto las hermanas fueron conocidas y reconocidas por sus colegios primarios, secundarios y terciarios. También se las podía encontrar insertas en parroquias locales  como amigas, consejeras y apoyo en tiempos difíciles.
Cuando el grupo de hermanas comienza a expandirse por otros países, las iniciativas que van surgiendo para vivir la misión se caracterizan por la compasión, un fuerte sentido de justicia, lucha y coraje, siempre dando el mismo mensaje.

Hoy, podemos encontrar a nuestra pequeña congregación, en Inglaterra, Irlanda, Escocia y Gales, en EEUU, Chile, Perú y Argentina, Australia y Jamaica como también en Botswana. Las hermanas están comprometidas con trabajos en Papua Nueva Guinea y Bosnia & Herzegovina y por muchos años han trabajado en Suecia.

Aquello que une las diversas actividades, proyectos y estilos de vida a lo largo de la congregación hoy está ligado al dolor de la gente y el dolor del planeta. Justicia, paz e Integridad de la Creación son las llamas que mantienen encendida nuestra espiritualidad Pasionista y que dan sentido a nuestras actividades y opciones de vida.

Muchas hermanas participan en la vida parroquial, colaborando con grupos varios, iniciando nuevas expresiones de fe y caridad.

Tenemos hermanas trabajando en el área de salud como hospicios y cuidados paliativos para enfermos terminales, apoyando a los enfermos como  capellanes en hospitales  o junto a las víctimas de la violencia como consejeras y psicoterapistas. En diferentes países, las hermanas apoyan a los presos cumpliendo una misión en las cárceles o trabajan junto a los refugiados y buscadores de asilo.

Uno de los trabajos en el cual estamos comprometidas es en el de los retiros espirituales. Una casa de retiros es un oasis de paz, donde hombres y mujeres pueden encontrar refugio en orden a recuperar las fuerzas perdidas, ayudar a sanar heridas y conocer a su Dios con más profundidad. Trabajamos en casas de retiros en Connecticut, EEUU, Larne, Irlanda del Norte, y en Ilkley (Inglaterra) también hay hermanas asumiendo esta tarea en Memphis EEUU, y Jamaica.

Contamos con una hermana trabajando en las Naciones Unidad como parte de Passionist Internacional, una ONG cuyo objetivo es hacer lobby en contra de la injusticia y la destrucción del planeta, haciendo oír su voz  en este organismo de la ONU.

El modelo original de vivir insertas en áreas pobres aún persiste especialmente en Argentina, Chile y Perú, tenemos comunidades de mujeres comprometidas trabajando con dedicación en actividades pastorales y catequesis y comprometidas en tareas sociales que hacen al desarrollo de la personas. Esto abarca  desde instalación de una clínica,  biblioteca, micro – emprendimiento, escuelas técnicas y otras iniciativas que apuntan a empoderar a la gente para acceder a un mejor nivel de vida.

En Botswana se atiende el  grito de los huérfanos del SIDA y en Papua Nueva Guinea una de nuestras hermanas médica, brinda sus servicios desde hace muchos años.

En todo esto tratamos de seguir el ejemplo de nuestra fundadora la Madre María José, una activita social de su tiempo, cuya mayor preocupación fue la causa de los pobres en la Inglaterra Industrial. Estar comprometida de esta forma, requiere vivir una vida atentándonos mutuamente y nutridas por la oración. El dolor del planeta en esta era del consumismo y la globalización es patético y conmovedor, nosotras nos dejamos desafiar por esto ya que sólo se puede encarar esto  con un drástico cambio en nuestro estilo de vida, tanto de cada una como de todas nosotras.

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